domingo 17 de febrero de 2008

PASARELA CIBELES (14-02)


El penúltimo dia de Cibeles lo abre José Miró presentando un mundo de ciencia ficción bautizado con el nombre de Lightyears. El referente es una danza contemporánea japonesa conocida con el nombre de Butoh. Modelos con un espectacular maquillaje y con estrechísimos tejanos de diferentes texturas y colores han paseado sobre la pasarela. Así, los hemos podido ver en colores degradados, con incrustaciones metálicas o aplicaciones del más variado signo, incluidas prendas como la falda. Es más, esta prenda ha servido también a José Miró para mostrar jerséis de lana en diferentes composiciones y grosores, algodones o cuero; especial mención merecen las pieles que forman parte de prendas con inusuales volúmenes. Por último, colores como el beis, el marrón, el azul, el verde o el caqui definen su paleta cromática. Y al final del desfile, un comentario entre los periodistas acreditados: “Por lo menos ha mostrado algo diferente”

El desfile de Andrés Sardá es siempre uno de los más esperados. Han asistido Olivia de Borbón, Marisa Jara, Miriam de Ungría, Sandra Ibarra o el ex futbolista del Real Madrid Michel. La puesta en escena hacía referencia a una exclusiva fiesta privada para mujeres. Unas creaciones que muestran juegos de transparencias, delicados vestidos y túnicas que sugieren una maravillosa lencería. Combina encajes, sedas, bordados, terciopelos, paillettes, incrustaciones metálicas y los ya habituales y llamativos cristales de Swarovsky. Y si las prendas están cuidadas al detalle, el diseñador tampoco descuida los complementos: enormes bolsos, zapatos de tacón altísimo, llamativos tocados y sombreros son sus propuestas para una colección cuya paleta cromática abarca desde la elegancia del negro, pasando por el beis, el rojo, los tonos morados o los maquillaje.


Espectacular la colección de vestidos que el diseñador Juanjo Oliva que sí tienen un denominador común: el arte de la costura. Seguro que así lo habrá podido afirmar Mónica Cruz, que siguió sin pestañear todo lo que sucedía sobre la pasarela. El desfile se abrió con una serie de largos vestidos con amplios volúmenes, enormes capas… La limpieza de líneas también se aprecia cuando en lugar de un vestido son dos piezas, con faldas largas hasta los pies y chaquetas que se abultan en la parte delantera, en un singular juego de volumenes. Juanjo Oliva ha presentado también minifaldas, vestidos cortos o pantalones pitillo. Especial mención merecen sus blusas con hombreras muy altas y volumétricas. La paleta cromática que ha desarrollado (morados, verdes, negro y blanco) y los elegantes complementos a base de plumas e incrustaciones de piedras.


La diseñadora gallega Kina Fernández no se ha quedado atrás a la hora de presentar vestidos largos hasta los pies, con un cierto toque romántico, confeccionados en tejidos vaporosos y con apliques de plumas, pieles o pedrería que aportan una elegancia sofisticada. Propone otras prendas (faldas, blusas, trajes sastre, pantalones pitillo y abrigos) que tienen también como elemento fundamental un cuidado equilibrio de formas, que proviene de la utilización de cortes limpios y una presencia apabullante de la línea recta. El resultado es una silueta muy estilizada, femenina y muy chic. A ello también contribuye la elección de los colores (negro, tonos verdes, grises, caquis, plateados, berenjenas o un luminoso rojo...); y la sutileza de materiales como la organza, la seda, el cachemir o la viscosa.


Según Antonio Alvarado, oscuridad es una palabra para dar título a una colección con el negro como absoluto protagonista, sólo matizado por algunos tonos grises, verdes y morados. Alvarado viste a una mujer rigurosa y discreta. Su fondo de armario se compone, sobre todo, de vestidos a la altura de la rodilla, leggins, pantalones anchos, camisas, chalecos y americanas. Los cortes rectos y muy estructurados se alternan con llamativos volúmenes. La prenda estrella es el mono. Por primera presenta también moda masculina. El hombre, para este diseñador, es moderno y ecléctico y quizá precisamente por ello aparece vestido tanto con elegantes trajes de chaqueta de corte recto como con batines o ropa interior. Los detalles y los complementos han sido otro de los aciertos de este desfile. Para ellas, destacan las mantillas y los sombreros decorados con peinetas. Para ellos, los colgantes y las grandes bufandas. En definitiva, toda una apuesta por la innovación.


Después de la separación del dúo creativo Locking Shoking, una de sus integrantes, Ana González, decidió iniciar su aventura en solitario con la firma Ana Locking. En su primera colección para Cibeles, la diseñadora consiguió una sincera ovación del público, al que logró convencer con sus arriesgadas y oscuras propuestas. Ana Locking imagina a la mujer con vestidos de corte irregular y grandes volúmenes, que juegan con capas y volantes. Las faldas lápiz de talle muy alto se combinan con jerseys con apliques de piedras brillantes en negro, mientras que los abrigos ciñen las cinturas y apuestan por el vuelo. Gorritos muy elaborados y elegantes tocados para la noche, son los detalles de los que se vale la diseñadora para conseguir completar sus innovadores looks. En el caso de los modelos masculinos, la tendencia es hacia el pantalón pitillo y la americana de cuero. Además, los complementos adquieren una inusual relevancia, de manera que los modelos lucían sombreros, toreras, chalecos de plumas y estolas de pieles sobre la pasarela. En definitiva, una colección en la que se experimenta con nuevas mezclas y tejidos, entre los que destacarían, los tornasolados y los de efecto espejo. Unas creaciones inquietantes que según la propia diseñadora son reflejo de su estado de ánimo tras iniciar esta nueva etapa de su vida profesional.